PODER E ONIPOTÊNCIA INFANTIL

Na infância, para enfrentar sua constitucional fragilidade, as crianças são levadas a criarem um fantasioso mundo no qual são dotadas de ilimitado poder. Não obstante, ao longo do desenvolvimento, esse anseio de apoderamento passa por um processo de contenção e sublimação, alicerçando por esse meio as valorizadas capacidades construtivas da humanidade. Contudo, características pessoais inatas e gratificações ou frustrações excessivas na infância podem exacerbar essa necessidade de poder, O mesmo ocorre com identificações precoces com figuras possuidoras de uma força superior, real ou imaginária, contribuindo para a formação de uma mente megalomaníaca, a qual não reconhecerá limites para impor seus ideais de autoritarismo e grandeza. 

 Esses indivíduos, quando adultos, comportam-se, como dizia Freud, segundo o modelo de “His Majesty the baby”, convictos de que tudo podem fazer e dizer e, quando contestados, reagem com desmedida agressividade. Nada lhes é mais renhido do que destruir tudo que não lhe pertença, mas que possa ser admirado e valorizado. A cultura, a arte e a beleza, quando ofuscam o seu brilho, são atacadas com maledicência e tirania. Eles buscam inarredavelmente sua própria glória, em nome da qual tornam-se egoístas, rancorosos e vingativos. 

Um aspecto que torna essa situação mais complexa é o fascínio que tal conduta desperta em grande número de pessoas que triunfam com o sucesso de líderes sequiosos de poder e lhes concedem apoio incondicional. Geralmente, devido à duas razões: porque encontram alguém que dá voz à sua própria onipotência infantil, ou porque podem usá-lo para seus interesses de ocasião. Paradoxalmente, a oposição ferrenha e permanente a essas lideranças, com frequência não faz mais do que revelar a outra face da mesma moeda. Mais sucesso teria a sociedade se conseguisse deixar de lado essa luta de falsos titãs e envidasse suas potencialidades na execução de um projeto que dê “adeus às armas” e possibilite a todos viverem em paz e harmonia como verdadeiros irmãos, conforme preconiza a Declaração Universal dos Direitos Humanos. 

 

A DIVERSIDADE É O DESTINO

Considerações psicanalíticas atuais questionam a linearidade sexo-gênero-prática sexual, tendo em vista que a masculinidade e a feminilidade puras não passam de construções teóricas de conteúdo incerto. Resultam de um discurso hegemônico, respaldado pela cultura, em prejuízo do reconhecimento das diferenças que no mundo contemporâneo conferem ao amor a sua maior expressão nos relacionamentos de todos os níveis. 

Numa referência ao que hoje relacionamos com o gênero, destacou Freud que as ligações de sentimentos libidinais a pessoas do mesmo sexo, não desempenham, enquanto fatores de vida psíquica normal, um papel menor que aqueles que se dirigem ao sexo oposto. Representam, isto sim, a liberdade de dispor livre e indiferentemente de objetos masculinos e femininos em seus relacionamentos amorosos. Portanto, a exigência de que haja um tipo único de vida sexual para todos, não leva em consideração as dessemelhanças, inatas ou adquiridas, na constituição sexual dos seres humanos e cerceia, em bom número deles, o prazer sexual.  

Na verdade, todos os seres humanos, em resultado de sua disposição bissexual e da herança cruzada, combinam em si características tanto masculinas quanto femininas. Por conta disso, tanto a heterossexualidade quanto a homossexualidade, não cabem dentro de uma singularidade. Inscrevem-se sempre e, inapelavelmente, na pluralidade. Além do reconhecimento da diversidade, o cultivo do pluralismo cultural, com compreensão mútua e respeito pelas afinidades e diferenças, representa uma força que enriquece uma sociedade. Vale citar a frase escrita numa parede do Museu do Amanhã: “Amar é reconhecer e respeitar a diversidade de orientações sexuais e os direitos de homens, mulheres e crianças em todo o planeta”.

[1] Publicado no Jornal ERRO HORA, em 08.07.2021.

[1] Publicado no Jornal ERRO HORA, em 08.07.2021.

FILICIDIO: UN TEMA OLVIDADO - VIOLENCIAS Y SUBJETIVIDAD

 

   FILICIDIO: UN TEMA OLVIDADO

Gley P. Costa

 

 En 1885, cuando fue a Paris estudiar a Charcot, Freud tomó conocimiento de los trabajos de Tardieu, Lacassagne y Bernard sobre el abuso sexual de niños y,  en 1886 asistió a autopsias de  niños del profesor Brouardel en la morgue  de Paris (Calvi, 2005, Masson, 1984).

Entre 1895 y 1897, él estableció un nexo entre el abuso sexual sufrido en la niñez y los síntomas presentados más tarde por pacientes histéricos y obsesivos, configurando la denominada “teoría de la seducción”.

De acuerdo con Freud, esta experiencia era traumática para el aparato mental incipiente del niño, el cual, sin poder integrarla, la suprimía de la consciencia  a través del mecanismo de defensa al que le dió el nombre de  “represión”.

Sin embargo, esta concepción traumática de las neurosis, con base en una experiencia real del niño, estaba destinada a tener una vida corta, pués, ya en el 21 de septiembre de 1897,  le escribió a su amigo Fliess (Carta 69, p.350):

Tengo que confiarte el gran secreto que se hizo luz en mi: ya no creo en mi neurótica (o sea, en su concepción sobre la etiología de las neurosis).

Lo que Freud había concluído es que las escenas de seducción eran muchas veces producto de reconstrucciones fantasiosas de los niños, a través de las cuales buscaban disimular la actividad auto- erótica de los primeros años de vida.

Por este motivo, en el 1905 renegó publicamente la teoría de la seducción.

No obstante, la literatura registra controvérsias sobre este cambio de rumbo por parte del padre de la psicoanálisis, dando a entender la posibilidad  de corresponder a un no comunicado “acuerdo” firmado por Freud con la comunidad científica para salir del ostracismo en el que se encontraba desde el momento en el que expuso la teoría de la seducción en una conferencia en la Sociedad de Psiquiatria y Neurologia de Viena , en la noche del 21 de Abril de 1896 (Calvi, 2005, Masson, 1984).

Consta que la recepción de sus ideas sobre la sexualidad infantil había sido casi helada y que Freud, por este motivo, deseó que se fueran todos al infierno y, en un acto de reto a los colegas, publicó en el mismo año , el contenido total de la conferencia con el título La etiologia de la histeria (Masson, 1984).

Sin embargo, siguiendo la línea de 1905, cuando abandonó la teoría de la seducción, en 1910, al decribir la situación triangular edípica, Freud puso en destaque el parricidio en las relaciones entre padres e hijos.

A partir de este momento quedó en s egundo plano el interés  de la psicoanálisis por los sentimientos agresivos de los padres con relación a los hijos, configurando el filicidio, el cual fue definido por Rascovsky (1973) como el  maltratar corporal y afectivamente a los hijos mediante el abandono, la devaloración, la superprotección, el abuso sexual, la mutilación y el asesinato, como ocurre en las guerras de una forma aceptada socialmente.

Destaca el autor que Freud, al describir el complejo de Édipo, asumió la decisión gerontocrática de la cultura que, desde tiempos inmemorables, atribuye la culpa predominantemente a los hijos, subestimando la acción agresiva anterior de los padres, con la cual los hijos se identifican.

Teniendo como referencia el sendero edípico completo, tal como fue contado por Sófocles, que tiene início en el abandono e intento de muerte del hijo, en este trabajo objetivamos abarcar el conflicto generacional entre padres e hijos acentuando los sentimientos causados en los padres por las diferentes edades de los hijos, generando, en muchos casos, conductas filicidias mitigadas.

En realidad, lo que no podemos desconocer es que cada etapa del proceso de desarrollo de los hijos, moviliza una conflictiva generacional en los padres.

Por este motivo, no son raras las situaciones de celos de los padres cuando las madres se encuentran en el período de amamentación de los hijos y se dedican totalmente al cuidado de ellos.

En algunos casos, estos celos permanecen por toda la vida bajo forma de maltrato en relación a los hijos varones: una conducta que nos reporta al Mito de Saturno, eventualmente acompañada de un excesivo cariño y una desmedida superprotección de las hijas.

Las situaciones propícias por la clínica son inumerables y, como ya fue dicho, incluyen todas las edades de los hijos.

Sin embargo, la imposibilidad de enfocar los específicos conflictos de todas las etapas des desarrollo de los hijos, desde la niñez hasta la edad adulta, limitaremos nuestro enfoque a la adolescencia.

La adolescencia constituye una etapa destacada de esta conflictiva por dos motivos: 

El primero es porque corresponde a un punto de cruce de edades entre padres e hijos: los padres encaminándose para la vejez y los hijos para el desabrochar de la vida adulta.

Sin duda, las mayores dificultades serán observadas en aquellos padres con características narcisistas bastante marcantes o que pasaron por privaciones de cualquier naturaleza a lo largo de la vida, en particular en la etapa correspondiente a la edad de los hijos.

El segundo motivo decorre del hecho de que muchos padres no lograron ir adelante de la adolescencia en su desarrollo y, por lo tanto, no pueden ser considerados adultos del punto de vista emocional.

No obstante eso, precisamos tener en cuenta que, un adolescente, una adolescente, reúne capacidades suficientes para dedicarse a un trabajo y para ganar dinero con él, mantener relaciones sexuales placenteras, quedar embarazada y generar hijos y cuidarlos adecuadamente mientras son bebes y durante la niñez, pero se depara con dificultades cuando ellos llegan a la adolescencia, momento este en el que pueden ocurrir tres situaciones a las que nombré:

1)Síndrome del espejo

2)Síndrome del emparejamiento

3)Síndrome de la inversión de papeles

La Síndrome del espejo se caracterteriza por el sentimiento depresivo despertado en los padres al compararen a si mismos con los hijos, los cuales, como un espejo, refleten, por comparación, las marcas de su vejez.

Las reacciones a este sentimiento son muchas, no obstante, principalmente en el caso de las mujeres, predominan los procedimientos estéticos, pero no se constata la negación de la realidad.

Al contrario, la realidad es experimentada depresivamente.

Em la Síndrome del emparejamiento, sin embargo, la realidad es negada y, como consecuencia, los hijos son tratados por los padres como hermanos, manteniendo con ellos una actitud de franca competición, en la cual se sienten siempre vencedores.

Por último, la Síndrome de la inversión de papeles, que ocurre cuando los hijos maduran más que los padres, que pasan a ser cuidados por aquelos en su relacionamiento, en la conducta social, en la manera de vestir e inclusive en la consumación de bebidas alcoólicas y drogas.

       Conclusión: a través de este trabajo, buscamos enfocar que, al abandonar la teoría de la seducción, la psicoanálisis impuso una gran pérdida a la comprensión de las interacciones afectivas y emocionales del relacionamiento familiar, ya que, al priorizar el parricídio en la escena edípica, dejó de  lado la conflictiva del desarrollo de los padres movilizada por la edad de los hijos, situación que pone lado a lado las fantasias parricidas y filicidas, fruto de la ambiguedad de sentimientos entre padres e hijos.

Esta tendencia, incorporada por los autores pos-freudianos, tuvo el más significativo refuerzo en la unilateralidad de la teoría de las relaciones de objeto de Melanie Klein, una vez que, para esta autora, los padres no existen, son frutos de las fantasias agresivas de los hijos.

Como refirió Bleichmar (1993), a partir de la dominancia de la propuesta endógeno-genética del kleinismo y de la radical a-historicidad estructuralista del lacanismo, lo traumático fue practicamente barrido de la psicoanálisis.

Nos cabe hacer, no obstante, y como punto final, una referencia a Ferenczi (1993) que, en el Congreso Internacional de Psicoanálisis del 1932, critico’ vehemente la manera negligente con la que la psicoanálisis pasara a considerar el aspecto traumático en la psicogénesis de las neurosis, alertando que “el hecho de no aprofundar de manera suficiente el orígen externo trae un peligro: el de recorrer a explicaciones apuradas, invocando la predisposición y la constitución” (p.111).

Ferenczi (1931) tambien alertó que es en el silencio de los adultos y, después, del analista, que reside el verdadero carácter traumatico del abuso sufrido por el niño.

 

BIBLIOGRAFÍA

BLEICHMAR, S. (1993). La fundación de lo inconsciente: Destinos de pulsión, destinos de sujeto. Buenos Aires: Amorrortu.
CALVI, B. (2005). Abuso sexual en la infância: Efectos psíquicos. Buenos Aires: Lugar.
FERECZI, S. (1931).Análises de crianças com adultos. Obras Completas. V. IV, São Paulo: Martins Fontes, 2011.  
FERECZI, S. (1933). Confusão de língua entre os adultos e a criança. Obras Completas. V. IV, São Paulo: Martins Fontes, 2011. 
FREUD, S. (1950[1892-1899]). Extratos dos documentos dirigidos a Fliess. Edição Standard das Obras Completas de Sigmund Freud. Rio de Janeiro: Imago, 1977.
FREUD, S. (1910). Um tipo especial de escolha de objeto feita pelos homens (Contribuições à psicologia do amor I). Edição Standard das Obras Completas de Sigmund Freud. Rio de Janeiro: Imago, 1970.
MASSON, J.M. (1984). Atentado à verdade: A supressão da teoria da sedução por Freud. Rio de Janeiro: José Olympio, 1984.
RASCOVSKY, A. (1973). El filicídio. Buenos Aires: Ed. Orion.

 

 

Gley P. Costa

* Médico psiquiatra e psicanalista, professor de cursos de pós-graduação e escritor.